Cuándo tiene sentido este producto
Nuestro criterio editorial
Es el arnés de gato por defecto, y los números lo justifican: el más vendido, el más valorado en comodidad y más barato que casi todo lo que compite con él. Pero sus opiniones enseñan algo que no dice la ficha: la mitad de los problemas no son del arnés, son de cómo se pone. Si tu gato se deja pasar cosas por la cabeza, este es el que compraríamos, en la talla que salga de medir el pecho con la cinta bien tensa. Si no se deja, no pelees: la versión de rabbitgoo con hebilla en el cuello o el Tierhood resuelven justo ese problema por unos euros más.