Cuándo tiene sentido este producto
Nuestro criterio editorial
Este collar hace lo contrario que un GPS y por eso se complementan sin solaparse: un localizador sirve para encontrar a un perro que ya se ha perdido, y un collar luminoso sirve para que no lo atropellen antes. De los dos problemas, el segundo es mucho más frecuente. Frente a un colgante luminoso de pila de botón, este se recarga por USB y rodea el cuello entero, que es lo que de verdad multiplica la visibilidad lateral. Frente a un collar reflectante, la diferencia es que el reflectante necesita que algo lo ilumine —los faros de un coche que ya viene de frente— mientras que este emite luz propia y se ve venir desde lejos y desde cualquier ángulo. Lo que hay que asumir es lo que cuesta: por diez euros no esperes estanqueidad ni una batería de dos días, y revisa el cierre y el puerto de carga en cuanto llegue. Nuestro consejo es tratarlo como un consumible de seguridad, no como una compra para toda la vida del perro.