Cuándo tiene sentido este producto
Nuestro criterio editorial
Frente a la Tapo C210, esta cámara cuesta menos de la mitad por unidad y hace prácticamente lo mismo, con dos diferencias que sí importan: gira menos en vertical (80º frente a 114º) y admite tarjetas de 256 GB en lugar de 512. A cambio comprime en H.265, así que en la práctica la diferencia de almacenamiento se estrecha. La razón real para elegir una u otra es el ecosistema: si ya tienes enchufes, bombillas o sensores Tapo, la C210 se integra en la misma app; si tienes Alexa y quieres pedir la imagen en voz alta, la Imou encaja mejor. Para el uso concreto que nos ocupa —saber qué hace el animal cuando te vas— hay un detalle que inclina la balanza hacia esta: detecta ladridos y te avisa. Un perro que ladra veinte minutos seguidos después de que cierres la puerta es un dato clínico, y esta cámara te lo pone en el móvil por veintidós euros.