Cuándo tiene sentido este producto
Nuestro criterio editorial
Una fuente no es un capricho estético: es la forma más barata de subir el consumo de agua de un gato, y el consumo de agua es el factor doméstico que más se repite en la prevención de problemas urinarios. Dicho eso, la Flower de 3 litros tiene dos competidoras dentro de su propia marca. La Mini de 1,5 litros cuesta prácticamente lo mismo y da la mitad de depósito, así que solo tiene sentido por espacio. La versión LED sube unos nueve euros y añade luz nocturna y reservas de agua en los pétalos que siguen llenas aunque se vaya la luz. Frente a las fuentes de acero inoxidable que han aparecido después, esta pierde en higiene —el plástico acumula biofilm y se asocia al acné felino— y gana en precio y en disponibilidad de recambios. Si tu gato ya tiene acné o antecedentes urinarios, la de acero es mejor compra; si lo que quieres es que empiece a beber, esta es la vía más probada.