Cuándo tiene sentido este producto
Nuestro criterio editorial
Este producto resuelve dos molestias domésticas que parecen menores hasta que las sufres a diario: el cuenco que viaja por la cocina mientras el animal come, y el charco alrededor del bebedero. La base de silicona se ocupa de la primera y el borde elevado de la segunda, y por eso acumula casi nueve mil valoraciones con muy pocas quejas. Frente a los comederos dobles de acero elevado que también analizamos, este renuncia a la altura —que es lo que interesa en un perro grande o en un animal con artrosis cervical— y gana en estabilidad y en limpieza del suelo. Y frente a un comedero antivoracidad, hace lo contrario: aquí los cuencos son lisos, así que si tu problema es que el gato devora y vomita, este no es el producto. Un solo consejo antes de comprar: fíate de la lámina de medidas del fabricante y no de las viñetas de la descripción, que se contradicen entre sí. En talla M la bandeja son 42,5 × 27 cm con 550 ml para comida y 400 para agua, que es lo correcto para un gato o para un perro de hasta unos diez kilos.